El portafolio electrónico

El portafolio electrónico
RESUMEN DEL FORO
Por Marco Cortés

29 de junio de 2013.

En este foro, los participantes analizaron los conceptos y contenidos relacionados con el portafolio electrónico o e-portafolio como estrategia de evaluación del trabajo de alumnos en red.

El foro se desarrolló en tres partes, los estudiantes respondieron en cada una de ellas a cada pregunta generadora de debate y luego, pasaron a comentar las respuestas de sus compañeros. Abrió el debate Minor (2013) haciendo un breve comentario sobre lo que Diáz-Barriga (2002) llama evaluación auténtica, citando a Herman, Aschbacher y Winters (1992):

[…la evaluación auténtica se caracteriza por] “demandar que los aprendices resuelvan activamente tareas complejas y auténticas mientras usan sus conocimientos previos, el aprendizaje reciente y las habilidades relevantes para la solución de problemas reales”.

Desde esta perspectiva, dijo Minor, se señala el uso de los portafolios como una herramienta de evaluación ideal para lograr aprendizajes significativos.

Dicho lo anterior, respondió la primera pregunta aclarando que para poder entender los alcances y limitaciones de los portafolios en la educación, teníamos que llegar primero a una conceptualización adecuada que nos permitiera saber lo que representan, desde sus diferentes perspectivas.

De esta forma, presentó la definición de Barberá, Espasa & Guasch (2006) quienes afirman que el portafolio es “…un sistema de evaluación integrado en el proceso de enseñanza y aprendizaje” que “…consiste en una selección de evidencias/muestras (que forman un dossier o una carpeta) que tiene que recoger y aportar el estudiante a lo largo de un período de tiempo determinado y que responde a un objetivo concreto”. Luego, presentó la definición de Prendes y Sánchez (2008) quienes dicen que el portafolio es “…un instrumento que permite la compilación de todos los trabajos realizados por los estudiantes durante un curso o disciplina.” en el que “…pueden ser agrupados datos de visitas técnicas, resúmenes de textos, proyectos, informes, anotaciones diversas.”

Respecto a las limitantes de esta estrategia, Minor (2013) señala que la principal limitante es la conceptualización sobre la evaluación que tienen algunos docentes, dado que de tal conceptualización depende la consideración del portafolio como una alternativa de evaluación.

Respecto a las consideraciones que debemos tener en cuenta para aplicar el e-portafolio, Minor (2013) mencionó los pasos que García (2000, Citando en Prendes y Sánchez, 2008):
  • Comunicar el concepto, características y funcionalidad del portafolio
  • Posibilidad de que más de un docente participe
  • Definir los criterios bajo los cuales se trabajará:
    • Propósitos
    • Usos específicos
    • Actores involucrados y tareas a desarrollar
    • Acciones de seguimiento
  • Estrategias de evaluación
  • Definir procesos de selección y formas de análisis
  • Comunicar la experiencia a otros
  • Evaluar la experiencia para realizar las modificaciones necesarias   

Finalmente, Minor (2013) recordó el Seminario de Paradigmas de la Investigación impartido por el Dr. José Barragán en el programa Doctoral de la Escuela de Ciencias de la Educación, como un caso en el que se implementó el portafolio como herramienta de evaluación con éxito.

Ramírez (2013) respondió a Minor para señalar que el portafolio es una herramienta poco tradicional a la que los alumnos usualmente no han sido expuestos, por lo que recomendó utilizar el portafolio con atención a los retos que implica. Sin dejar de reconocer la versatilidad del instrumento, Ramírez (2013, citando a Gomes y Seldin, citados por Campaña, 2013) señaló que el portafolio es, además, un documento reflexivo y comentado sobre la historia y la actividad docente que incluye los puntos fuertes, logros, carencias, necesidades y problemas del docente, desde una perspectiva crítica y activa que le guía en su proceso de formación continua.  

Continuó el debate Cortés (2013) quien subrayó la demanda de tiempo adicional que implica la implementación del portafolio. Citando a Barragán (2005); quien permite reconocer que el portafolio se emplea no sólo para hacer una evaluación al final del curso, sino para evaluar todo el desarrollo del curso y del estudiante; Cortés (2013) señaló que un efecto negativo puede ser la demora del docente en brindar la retroalimentación al estudiante, debido al incremento en el tiempo requerido por el curso.

Ramírez (2013), por su parte, había iniciado su participación también presentando la definición de portafolio hecha por Barbera, Esposa y Guasch, (citado por López, 2013 y referida arriba en la participación de Minor) y la definición de Yancey, citado por Clark (2009) quien menciona que el portafolio “es un medio poderoso para la construcción del conocimiento y un recurso fundamental para la innovación para el aprendizaje, esto tiene muchas repercusiones y alcances.”. El portafolio digital, agregó Ramírez (2013), representa una herramienta de interacción, evaluación y reflexión continua, una apuesta del desarrollo de competencias de diversas índoles.

Respecto a las consideraciones previas que debe hacer el docente que planea implementar esta estrategia, Ramírez (2013) citó a Gallagher (citado a su vez por López, 2013) quien señala:
  • Determinar el propósito para lo cual va a ser desarrollado.
  • Un paso fundamental seria la determinación de la audiencia (a quien va dirigido), así como señalar las responsabilidades que cada uno de los involucrados tendrá en su elaboración.
  • Se requiere establecer los contenidos necesarios y que sean congruentes con los propósitos.
  • Habrá que determinar el tipo de formato, que será usado para el almacenamiento de la información y la posterior consulta entre los interesados.
Finalmente, Ramírez (2013) respecto a la implementación de la estrategia del portafolio con éxito, se refirió a la Universidad de las Américas en Puebla, quienes reportan haber estado trabajando con el portafolio electrónico como herramienta docente para  la evaluación integral de los estudiantes y el conocimiento de las competencias profesionales y personales que han desarrollado a lo largo de su paso por la universidad.
Méndez (2013) respondió a Ramírez y coincidió en que el portafolio no es una estrategia muy utilizada en nuestros entornos educativos, sin embargo, consideró que bien se podría empezar a aplicarla.

Minor (2013), por su parte, aclaró que si vamos a ver el portafolio como una selección de muestras, debemos de considerar que implica un análisis, en primera instancia de un conjunto mayor y por lo tanto se deben tener ciertos criterios. Citando a Martínez (2002) Minor señala que “Las muestras pueden estar relacionadas con la experiencia dentro del salón de clase (trabajos, tareas, exámenes) o referirse a experiencias extracurriculares o extraescolares (cartas de recomendación, descripción de actividades realizadas en asociaciones estudiantiles, entre otras).”

Cortés (2013) observó que, dadas las participaciones de Ramírez, Méndez y Minor, se podrían identificar tres niveles en el alcance del uso del portafolio como estrategia de evaluación del trabajo de los estudiantes en red:
  • Una herramienta de evaluación final, sumativa, en el que el portafolio está formado por una colección de evidencias de aprendizaje que nos permite evaluar si el estudiante alcanzó o no el objetivo final del curso y amerita continuar su programa de estudios. Una alternativa a la prueba objetiva al final de un curso.
  • Una metodología de enseñanza y aprendizaje a través de la cual el estudiante recibe la retroalimentación constante del docente, respecto al desarrollo de sus habilidades durante el curso y al final del curso. Un cambio de paradigma tanto para el profesor como para el estudiante.
  • Una metodología de enseñanza aprendizaje y evaluación, tanto de los estudiantes, como de los cursos, los docentes y las escuelas. Resultado del trabajo colaborativo de cuerpos académicos que diseñan, implementan y evalúan un curso común. Llevar el cambio de paradigma al nivel más completo, como lo describe Barberà (2005) en sus características y fases.     
Méndez (2013) inició su participación refiriéndose a algunas definiciones de portafolio electrónico que presenta Barret (2007) en las que dice que un portafolio electrónico es una colección de trabajos que demuestran esfuerzo, progreso y logros con respecto a un propósito específico en una o más áreas; que se almacenan en un contenedor electrónico con un fin específico. Están acompañados de la reflexión del estudiante y la validación del docente acerca de esa reflexión.  

Luego, Méndez (2013) expone los pasos para el desarrollo de la estrategia, que son:
  1. Recolección de artefactos: documentos, videos, audios y cualquier obra que tenga que ver con el objetivo que se quiere lograr; esos artefactos se archivan en algún medio digital.
  2. El segundo paso consiste en seleccionar las obras o piezas específicas para lograr el objetivo o demostrar un resultado en particular. Se crean hipervínculo a los documentos en el archivo. Algunos investigadores han encontrado que el proceso de hipervínculos puede llevar a altos niveles de pensamiento en el aprendizaje, o meta-cognición.
  3. El proceso de reflexión ayuda al alumno construir significado a partir de la labor que han elegido, y la tecnología crea nuevos modelos de narración para ayudar a dar ese significado.
  4. El cuarto paso es dar dirección, es decir, establecer metas para el futuro.
  5. El último paso lo llaman celebración o exposición formal. La tecnología ofrece diversas formas para colaborar y publicar, sobre todo con las herramientas Web 2.0.
Luego, Méndez (2013) cita a Shulman (1998, citado en Barret, 2001) quien señala 5 beneficios y 5 limitaciones o peligros relacionados a los portafolios:
Beneficios:
  • Permite documentar eventos o episodios extensos.
  • Fomenta la reconexión entre procesos y productos.
  • Institucionaliza normas de colaboración, reflexión y discusión.
  • El portafolio implanta una estructura a la experiencia de campo.
  • Se consigue un desplazamiento de observador (alumno) a maestro interno.
Limitaciones:
  • Que el portafolio se convierta en una mera exhibición.
  • Sobreesfuerzo. No es necesario tanto sobreesfuerzo para hacer un portafolio bien hecho.
  • Trivialización. Tener cuidado de no documentar cosas que no vale la pena reflexionar.
  • Perversión, se dice que hay perversión cuando se usa como una forma de evaluación de alto riesgo. Uno de los requisitos es que desarrolle un sistema de evaluación suficientemente objetiva para no hacer comparaciones imparciales entre estudiantes.
  • Distorsión. Hacer el mejor trabajo malinterpreta un trabajo típico, no una verdadera competencia.
Respecto a las consideraciones que debe hacer el docente que planea implementar el portafolio como estrategia de evaluación de los estudiantes en línea, Méndez (2013) cita a Barry y Shannon (1997, citados en Prendes y Sánchez, 2008) quienes recomiendan:
  • Proporcionar información inicial: Es importante informar, con claridad, a los estudiantes el proceso y el propósito del portafolio, además de los criterios puntuales para su elaboración y evaluación.
  • Limitar el número de componentes: No excederse en el número de elementos o secciones que deberá contener el portafolio, para que verdaderamente sirvan para cumplir el objetivo educativo.
  • Definir criterios para la evaluación del portafolio: Incluir criterios muy específicos para facilitar el desarrollo del portafolio y la evaluación de cada uno de sus elementos.
  • Enseñar y facilitar los procesos de autoreflexión y autoevaluación: Promover y activar estos procesos que son medulares en un portafolio y que a veces se da por hecho que los alumnos los conocen, pero hay que asegurarse de que los comprenden y realicen .
  • Indicar un tiempo adecuado para realizar el portafolio. Que esté acorde al avance del programa de enseñanza, donde los alumnos ya cuenten con conocimientos y habilidades para realizarlo.
  • Facilitar asesoramiento y preparar a los alumnos para la realización del portafolio: Este aspecto debe ser de forma integral al programa de enseñanza, siempre debe ofrecerse orientación.
Méndez (2013) agrega que el docente debe conocer las herramientas que va a sugerir a sus alumnos para que realicen su portafolio electrónico, de forma que sea capaz de orientar a los estudiantes respecto a su uso; así como ofrecer a los estudiantes la posibilidad de emplear herramientas alternativas; lo cual permitiría al docente conocer más herramientas y/o actualizarse respecto a las herramientas que es posible emplear.

Méndez (2013) comparte la experiencia de éxito de un grupo de la materia administración de proyectos en la preparatoria en línea del Tecnológico de Monterrey. Ellos utilizan el portafolio como herramienta de evaluación formativa y sumativa. En este portafolio los estudiantes desarrollaron un plan de negocios y cada avance va acompañado de la reflexión del estudiante. Al final, más allá de la evaluación sumativa, algún grupo habría continuado con el proyecto en la incubadora de negocios del mismo Tecnológico de Monterrey.

Ramírez (2013) respondió primero a Méndez (2013) resaltando el mérito del estudiante que es capaz de coleccionar y justificar aquellas evidencias que demuestren esfuerzo, progreso y logros en un portafolio.
Minor (2013), citando a Cebrían (2011), agregó a la reflexión respecto a los beneficios e inconvenientes del uso del portafolio como herramienta de evaluación, que:
  • Es un proceso más personalizado y por lo tanto más motivador para los estudiantes permitiendo, por ello, más logros de los aprendizajes y de más calidad.
  • Permite un aprendizaje más duradero y significativo.
  • El docente y el estudiante pueden adaptarse al soporte técnico y el sistema a sus modos de entender la enseñanza y l aprendizaje sin provocar un gran cambio en los mismos procesos.
  • Resulta algo difícil para algunos docentes y estudiantes, por las importantes diferencias con los modos tradicionales de aprender y enseñar.
  • Recoger, describir e interpretar evidencias, no es fácil.
  • Solicita unos prerrequisitos en cuanto a una relación muy estrecha y permanente entre docentes y estudiantes.
  • Requiere una autonomía y actitud de compromiso en los estudiantes muy importante sobre sus aprendizajes y el modelo de enseñanza.
  • Los estudiantes deben tener una actitud activa frente a la enseñanza aprendizaje, tanto de ellos como de sus compañeros. 
Al igual que Ramírez (2013) y Méndez (2013), Cortés (2013) citando a Prendes y Sánchez (2008) resaltó el valor del portafolio como herramienta de evaluación del estudiante en línea por la comprensión que demuestran del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Finalmente en su primera participación en el foro, Cortés (2013) también cita a Barragán (2005) para definir el portafolio y cita a Barberà (2005) para identificar los componentes de un portafolio:
  • Índice.
  • Introducción.
  • Cuerpo del portafolio.
  • Reflexión (acompaña a cada evidencia integrada al portafolio).
  • Síntesis, cierre o conclusión.

Para Cortés (2013) citando a Agra, Gewerc, y Montero, (2003) los portafolios “son un reflejo especialmente genuino de un proceso de aprendizaje”. Es decir, no sólo es una estrategia de evaluación, sino que –y principalmente- es una forma de enseñar y aprender.

Cortés (2013) insiste en resaltar el tiempo adicional de trabajo extra aula que le toma al docente implementar esta estrategia. El trabajo se multiplica para el docente, dice Cortés (2013). Si le docente no dispone de más tiempo, el desarrollo de esta estrategia podría ser deficiente, advirtió.

Citando a Barberà (2005) Cortés (2013) agregó a la discusión de los beneficios y limitantes del uso del portafolio como instrumento de evaluación de los estudiantes en línea que:
  • Los estudiantes no tienen la cultura del portafolio. Se sienten inseguros y no le dan todo el tiempo necesario.
  • El portafolio es una estrategia que demanda mucho tiempo de los profesores, quienes tampoco tiene la cultura del portafolio.
  • Cuando varios docentes enseñan la misma materia, es necesario el consenso en los criterios de evaluación y en la adopción de la estrategia. Esto puede crear un punto de tensión.
Respecto a las consideraciones que debe tener un docente que planea implementar el portafolio como estrategia de evaluación de los estudiantes en línea, Cortés (2013) citó a también Barragán (2005) y resaltó:
  • Tener claro el enfoque evaluativo desde el que se realiza la evaluación.
  • Tener claro el modelo de evaluación en el que nos vamos a basar.
  • Tener claros los objetivos evaluativos determinados para el uso del portafolio.
Respecto al uso con éxito del portafolio como estrategia de evaluación, Cortés (2013) compartió el caso de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, en la que se emplea con éxito esta estrategia en distintas materias desde hace muchos años para evaluar materias como Fotografía, Diseño, Animación y Periodismo. Cortés (2013) dijo que además, a través de comités académicos los docentes desarrollan la planeación del curso empleando esta estrategia, lo que además permite la evaluación del curso y la autoevaluación del docente.

De esta forma se cerró la discusión en este espacio y podemos considerar que se cumple el objetivo del tema ocho.  

Referencias:



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